Micro y nanoplásticos en el cuerpo humano
Riesgos para la salud y prevención
El plástico se ha vuelto indispensable en nuestro mundo moderno: vivimos en la era del plástico. Desde envases y textiles hasta dispositivos médicos, define nuestra vida cotidiana: es duradero, ligero y versátil. Al mismo tiempo, el consumo global de plástico ha impulsado un desarrollo ecológico y médico cuya magnitud apenas comenzamos a comprender. Desde la década de 1950, se han producido más de ocho mil millones de toneladas de diversos plásticos, y gran parte de ellos permanece en el medio ambiente y los océanos. Las proyecciones de la Fundación Ellen MacArthur indican que, si esta tendencia continúa, para 2050 tendremos más plástico que peces en los océanos.
En el medio ambiente, el plástico, como material polimérico artificial, no se biodegrada, sino que se descompone lentamente en fragmentos cada vez más pequeños: microplásticos y nanoplásticos, un proceso que puede tardar entre 50 y 500 años. Estas diminutas partículas entran al cuerpo humano a través del aire, el agua y los alimentos, donde pueden tener efectos biológicos de gran alcance, como se ha descubierto recientemente.

Formación de micro y nanoplásticos
El plástico se descompone debido al estrés mecánico, la radiación UV, las fluctuaciones de temperatura y la influencia microbiana. Mientras que los microplásticos comprenden partículas de entre 1 µm y 5 mm, los nanoplásticos se encuentran en el rango submicroscópico (y, por lo tanto, pueden llegar a todas partes, no se filtran y superan con mayor facilidad las barreras biológicas). La creciente fragmentación provoca la acumulación de partículas de plástico en todas partes: en el suelo, los ríos, las plantas de tratamiento de aguas residuales, la atmósfera (aire y precipitaciones) y, en última instancia, en la cadena alimentaria.
Las principales fuentes de partículas microplásticas incluyen los envases, la abrasión de neumáticos (30-90% según la región), los textiles sintéticos, la abrasión de lavadoras o aerogeneradores, los productos cosméticos y la descomposición general de residuos plásticos en el medio ambiente. Los procesos industriales y la agricultura también contribuyen significativamente a su liberación. Dado que los nanoplásticos aún se investigan mucho menos debido a limitaciones metodológicas, los expertos asumen que estamos subestimando, en lugar de sobreestimar, la carga real.
¿Cómo llegan estas partículas al cuerpo humano?
Las vías de ingestión son diversas. La más importante es la oral, a través de los alimentos y el agua potable (y todos los productos elaborados con ellos). El marisco, la sal y las bebidas elaboradas con PET y otros materiales son especialmente problemáticos. Las botellas de vidrio son el foco de atención, pero el agua del grifo también contiene cantidades mensurables. Finalmente, se detectaron microplásticos y nanoplásticos en todas las bebidas en concentraciones variables, siendo la menor concentración en las botellas de vino de vidrio y la mayor en las de cerveza de vidrio. Contrariamente a la creencia popular, los análisis de las botellas de vidrio incluso revelaron más partículas de plástico que las de PET, probablemente debido a los tapones recubiertos de plástico y los tapones corona.
Los nanoplásticos penetran profundamente en los pulmones por inhalación y, por lo tanto, en el cuerpo. En interiores, estas partículas suelen provenir de la abrasión de textiles, alfombras y polvo doméstico. La tercera vía es el contacto con la piel, por ejemplo, a través de productos de cuidado personal o ropa.
Según las estimaciones actuales, un adulto promedio ingiere entre 0.1 y más de 1 gramo de microplásticos a la semana, principalmente a través de los alimentos. Sin embargo, aún más importante que la cantidad es la actividad biológica: los nanoplásticos pueden atravesar la barrera hematoencefálica y acumularse en las profundidades de diversos órganos y células. Debido a las similitudes químicas con sustancias endógenas, especialmente las hormonas, es posible que tengan múltiples efectos sobre el metabolismo, los cuales ya se han descrito.
Evidencia en el cuerpo humano
Numerosos estudios han identificado microplásticos y nanoplásticos en prácticamente todos los compartimentos corporales examinados: en el tracto gastrointestinal, en la sangre, en la placenta, en la leche materna, en el hígado, los riñones, los testículos, en las placas ateroscleróticas e incluso en el cerebro. Estos hallazgos demuestran que los microplásticos no constituyen un peligro ambiental teórico, sino un problema médico actual y medible.
¿Qué dice la investigación actual sobre las consecuencias para la salud?
En los últimos 3 a 5 años, la investigación ha arrojado numerosos hallazgos nuevos. Particularmente reveladores son los estudios sobre agua potable, que han encontrado un alto número de partículas, con un promedio de 240,000 partículas (microplásticos y nanoplásticos) por litro de agua embotellada (Qian et al., 2024). Alrededor del 90 % de estas eran nanopartículas, que, debido a su tamaño, son especialmente fáciles de absorber por los órganos y tejidos. En muestras de agua del grifo de diversas regiones del mundo, los niveles oscilaron entre 0.01 y 394 partículas por litro, un valor considerablemente inferior.
La medicina vascular también ha arrojado resultados alarmantes: se han detectado partículas microplásticas y nanoplásticas en placas ateroscleróticas. Los pacientes con estos depósitos presentaron una mayor incidencia de accidentes cerebrovasculares, lo que indica un aumento de la inflamación y la desestabilización de las estructuras de la placa (Marfella et al., 2024).
Sin embargo, los hallazgos más preocupantes se relacionan con el sistema nervioso. Estudios de varios años muestran que los nanoplásticos pueden atravesar la barrera hematoencefálica y acumularse en el cerebro, con una concentración estimada de hasta 7 g por cerebro. La contaminación de los cerebros examinados ha aumentado significativamente con el tiempo. Se midieron concentraciones significativamente más altas en personas con demencia, lo que sugiere procesos neuroinflamatorios crónicos (Hihart et al., 2025). Paralelamente, estudios de laboratorio indican que los nanoplásticos potencian o imitan la agregación de la α-sinucleína, un proceso fundamental en la fisiopatología del párkinson (Liu et al., 2023).
La investigación sobre el cáncer también ha identificado a los microplásticos como un posible factor de riesgo. Estas partículas generan estrés oxidativo intracelular, promueven el daño al ADN e influyen en las vías de señalización implicadas en la tumorigénesis (Goswami et al., 2024). Además, los microplásticos actúan como portadores de aditivos tóxicos como el bisfenol A, que se liberan durante la degradación.
Otro enfoque se centra en la capacidad reproductiva humana. Recientemente se detectaron microplásticos en el 100 % de las muestras de semen y tejido testicular examinadas, los cuales se asocian con una menor motilidad y calidad de los espermatozoides (Hu/Li et al., 2024). Este hallazgo concuerda con la observación de que se ha producido una disminución global del recuento de espermatozoides y la fertilidad en los últimos años.
Infobox: Posibles consecuencias para la salud
- Inflamación vascular crónica y arteriosclerosis (ataque cardíaco y accidente cerebrovascular)
- Posible papel en la demencia y la enfermedad de Parkinson
- Daños en el ADN y cambios biológicos tumorales
- Efectos hormonales y trastornos del sistema endocrino
- Reducción de la fertilidad masculina
- Inmunomodulación y respuestas inflamatorias crónicas
¿Qué podemos hacer?
individuales:
- Prefiera el agua del grifo y evite el agua embotellada (PET y vidrio)
- Consuma mariscos con moderación
- Use textiles naturales en lugar de fibras sintéticas.
- Adaptar los hábitos de lavado y modernizar los filtros de microplásticos
- Ventile regularmente los espacios interiores y reduzca el polvo.
Societal:
- Reducir constantemente el consumo de plástico, especialmente los materiales de embalaje.
- Promover el embalaje sostenible
- Mejorar las estructuras de reciclaje y la economía circular en todo el mundo
- Filtrar microplásticos en plantas de tratamiento de aguas residuales
- Apoyar la investigación sobre plásticos biodegradables
- Fortalecer y promover iniciativas como EndPlasticSoup
Conclusión
Los microplásticos y nanoplásticos están ahora en todas partes, incluso en nuestro interior. Estas diminutas partículas penetran en órganos y células, promueven procesos inflamatorios e influyen en procesos bioquímicos que podrían contribuir a enfermedades a largo plazo. La investigación aún se encuentra en sus primeras etapas y aún queda mucho por hacer. Las relaciones causales aún son difíciles de demostrar, pero la evidencia es clara: es urgente reducir la contaminación por plásticos, tanto en el planeta como en el cuerpo humano. Rotary y EndPlasticSoup En particular, puede hacer una contribución significativa a través de la educación, la creación de redes globales y proyectos internacionales para garantizar la protección del medio ambiente y la salud para las generaciones futuras.

El Autor
El Dr. Ralf Thiel es el Director Internacional de la iniciativa Rotary EndPlasticSoup Como médico, lleva casi 10 años trabajando en el problema de los residuos plásticos. Junto con sus colegas de la junta directiva de EPS-Alemania, desempeñó un papel clave en la planificación e implementación de la mayor subvención ambiental de Rotary a nivel mundial (la Subvención Global Danubio/Drina en los Balcanes).
Thiel es miembro del Rotary Club Wiesbaden-Rheingau y responsable de sostenibilidad del Distrito 1820. Sus conferencias sobre residuos plásticos, EndPlasticSoupLos microplásticos y la sostenibilidad figuran en la base de datos de conferencias de Rotary y se solicitan con regularidad. Actualmente colabora con Ingenieros Sin Fronteras en un proyecto piloto para una miniestación de reciclaje de residuos plásticos en contenedores en países del Sur Global.
EndPlasticSoup
EndPlasticSoup Fue fundada en 2018 por rotarios en Ámsterdam y evolucionó rápidamente de una campaña local de recolección de basura a una iniciativa internacional de Rotary. Desde 2025, opera como un grupo de trabajo de ESRAG contra la contaminación por plástico. Su objetivo es claro: para 2050, no más sopa de plástico en los cursos de agua, montañas de plástico en el suelo ni partículas de plástico en el aire. Su labor se centra en la educación, medidas concretas como proyectos de limpieza y reciclaje, y el desarrollo de alianzas globales. EndPlasticSoup De esta manera, se combina una educación ambiental con base científica y una implementación práctica en red global. Más de 400 clubes apoyan al grupo de trabajo, que opera en más de 60 países con proyectos activos.
Referencias
Qian, M. et al. (2024): Nanoplásticos en agua embotellada.
Hagelskjaer, N. et al. (2025): Tamaño de partículas microplásticas en agua potable.
Marfella, R. et al. (2024): Microplástico en placas ateroscleróticas. *New England Journal of Medicine*.
Hihart, S. et al. (2025): Interacciones de microplásticos con la barrera hematoencefálica. *Nature Medicine*.
Liu, Z. et al. (2023): Mecanismos de neurodegeneración inducidos por nanoplásticos. *Ciencia*.
Goswami, P. et al. (2024): Vías carcinogénicas inducidas por microplásticos.
Hu, X.; Li, Y. et al. (2024): Contaminación por microplásticos en pruebas humanas y semen.
Livine, H. y col. (2017/2023): Análisis de disminución de espermatozoides.
Instituto Fraunhofer (2018): Fuentes de microplásticos en Alemania.
Fundación Ellen MacArthur: Extrapolación de plásticos y océanos.







